lunes, 15 de julio de 2013

¿Para qué tanto encierro?

Antes de que me cuelguen del palo mayor, me pongan en la picota o me avergüencen en la plaza pública los eternos defensores de las tradiciones de nuestro pueblo, sea el que sea nuestro pueblo, quiero alegar algo en mi defensa. Y ese algo es que este cura ama como el que más, no sólo las corridas de toros sino todo lo que tenga que ver con ese soberbio animal. Que mil veces he ido solo a Las Ventas aún sin saber siquiera el cartel de esa tarde. Que aunque a veces he ido a barrera e incluso una vez a callejón, las más de las veces he ido a grada o a andanada y las menos a tendido. Que una vez me gasté lo que no tenía por irme solo a Barcelona un fin de semana, a ver torear a José Tomás en la Feria de La Merced. Que jamás he dado lecciones de toreo, de ganaderías ni de tauromaquia en general porque me gusta más escuchar que hablar, aprender que enseñar. Que tengo el pecho rajado de parte a parte y vuelto a coser con veinticuatro puntos, por el pitón de un malhadado toro que me enganchó en la plaza de toros de Cuéllar, después de una apasionante carrera y por quitárselo de encima a un patoso que se creía que estaba en una capea.

Tampoco tengo que agachar las orejas ante ecologistas, defensores de los animales ni antitaurinos, que nunca fui anti nada ni anti nadie. Ni mucho menos me proclamé apóstol de ninguna causa, como si amar la paz, la naturaleza o al toro de lidia fuese patrimonio exclusivo de los que se arrogan su defensa y los demás fuésemos sus perseguidores. Respeto todas las opiniones, aunque no siempre los opinantes me respeten a mí, ni mucho menos me merezcan todos el mismo respeto.

Y dicho esto, digo ¿De verdad es necesario que cada pueblo y cada barrio y de España tengan que tener su propio encierro de toros? ¿Alguien ha visto las salvajadas que, en nombre de no se sabe qué inexistente tradición, se hacen año tras año a los toros en todos estos lugares? Pocas veces he asistido a los encierros de La Granja, donde la “tradición” se remonta a no más de veinte años, si llega. En todo caso, lo que he visto me ha bastado para no volver. Valsaín es otra cosa, lo sé pero no lo conozco.  Como son otra cosa Cuéllar, San Sebastián de los Reyes y tantos otros donde sí existe tradición y se respeta a los animales. El caso es que en la mayoría de los encierros que se celebran a lo largo y ancho de España, lo que muchas veces sirve de diversión es un sufrimiento innecesario para el animal. Pues sufrimiento innecesario es sacar a un toro por la noche, correrlo varias veces de ida y vuelta y jalearlo, citarlo desde la talanquera y hacerle girar sobre sí mismo sin principio ni fin. Y todo esto durante más de media hora.

Ya ni siquiera los sanfermines pueden conservar el marchamo de tradición arraigada, que no puede ser tradición que todos los años tengamos que ver cómo cuatro niñatos de papá anglosajones vienen aquí a hacerse los colegas, a jugar a ser Hemingway, el que amaba comprendía a los salvajes españoles. Ni que cuatro borrachos se pongan delante de un toro lanzado a la carrera, poniendo en peligro a los corredores,  para poder poner la foto en su Féisbu. Ni que un hombre tenga que venir a jugarse la vida delante de un toro en la plaza, mientras en el tendido se canta se baila, se come y se bebe. Ya está bien.

Diviértase quien quiera divertirse y como le dé la gana hacerlo. Pero por favor, que se respeten las tradiciones y sobre todo a los toros. No es mucho pedir ¿verdad? Pues eso…


Gonzalo Rodríguez-Jurado Saro

(*) Añado enlace al blog La Cuadrilla de José Luis Domingo en El Mundo, donde se dan datos bastante clarificadores sobre los últimos encierros.   http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/lacuadrilla/2013/10/04/el-traje-nuevo-del-emperador-pamplonica.html







jueves, 4 de julio de 2013

Con el debido respeto, Santidad

Espero no pecar de atrevimiento, de osadía ni muchísimo menos de soberbia dirigiéndome a Su Santidad. Pero es que he leído que Su Santidad ha hablado para decir que hay un lobby gay en El Vaticano. Pues vamos a ver, porque no sé si lo que Su Santidad hace es anunciar o denunciar. Más aún, no sé si lo que preocupa a Su Santidad es que sea un lobby o que sean gays. Pero vayamos por partes.

En primer lugar un lobby es una agrupación de intereses para ejercer presión que, en el caso de los Estados Unidos, que es donde existen este tipo de asociaciones, es perfectamente legal, abierto y claro. Con cuentas transparentes, fines públicos y publicados y normas a las que sujetarse. Aquí en Europa, cuando hablamos de lobby, es para referirnos a otra cosa muy distinta, Santidad. Más bien se trata de lo que en el idioma italiano de sus abuelos y el castellano de nuestros padres se llama pura y  simplemente Mafia. O sea, una asociación secreta, con fines no declarados, con medios nada éticos y miembros no reconocidos ni reconocibles. Justo lo contrario de un lobby. Eso, por una parte. Por otra, que Su Santidad declare que hay un lobby gay en El Vaticano, es como que un bombero llame a los bomberos porque ve una casa ardiendo o que un policía llame a la policía porque ve que se está cometiendo un atraco. No es descabellado, pero tampoco debe ser su primera idea. Más bien deben intentar evitarlo y luego pedir refuerzos.

Esto, en lo que respecta a la existencia de un mal llamado lobby. ¿Pero qué hay del hecho de que se trate de una asociación secreta de mutua ayuda y promoción entre homosexuales? Perdone Su Santidad que llame a las cosas por su nombre, pero es que creo que es así como mejor se muestra respeto por las cosas. En este caso, por las personas. Pues vamos a ver, a mí me preocuparía bastante tener que anunciar la dignidad el ser humano como hijo de Dios, mientras que en mi propia “casa” los homosexuales no pueden “existir”. O dicho más exactamente, pueden existir pero no figurar. Entiendo que la condición sexual de un sacerdote o de una monja no es relevante por cuanto han hecho voto de castidad. Hasta ahí de acuerdo ¿Pero y los fieles? ¿De verdad hay que aceptar que todo el resto de los católicos practicamos el sexo única y exclusivamente para tener hijos? ¿O es que con los heterosexuales la Iglesia puede hacer la vista gorda y con los homosexuales no? Sé que no es tan fácil, Santidad, que como decimos por aquí, doctores tiene la Iglesia. Sin embargo, creo que esta misma Iglesia a la que, si Su Santidad no me dice otra cosa me honro en pertenecer, debería -deberíamos- empezar a pensar en el sufrimiento indecible, insoportable e interminable que a lo largo de veinte siglos hemos hecho pasar a muchos inocentes. Un sufrimiento callado, no compartido con nadie, que es el peor de los sufrimientos. El mismo sufrimiento, por cierto, que algunos de ellos han aprovechado para infligir a pobres niños amparándose en su pertenencia a la Iglesia, por qué no decirlo. Dios perdone a cualquiera que haya pisoteado la inocencia de un niño o abusado de la inseguridad de un joven, porque yo no tengo tanta capacidad de perdón. Aquí hay buenos y malos, así que, que  cada palo aguante su vela. Unos por hacer, otros por dejar hacer y otros por mirar hacia otro lado. Entonces, ¿cuál es el pecado? Porque también habrá habido homosexuales que no han abusado y que no han consentido...

Sé que Su Santidad se está metiendo de lleno a barrer su casa, nuestra casa, no sólo con estos temas sino además con el muy delicado asunto de los dineros. Y con consecuencias de las de verdad, que ya hay eminencias -en todos los sentidos- en la cárcel. Lo que creo que sí es verdad, Santidad, es que ser homosexual no necesariamente significa ser un pervertido y que, como es evidente, no todos los que han condenado, perseguido y maltratado a los homosexuales eran gente de fiar. Y que estoy seguro de que dentro de de la Santa Madre Iglesia ha habido comportamientos heroicos, incluso yendo en contra de la propia naturaleza de cada uno. Encabece Su Santidad la búsqueda de la Verdad, pero también de la Justicia, que este cristiano le apoyará siempre, y a ver si pronto podemos abrazarnos unos a otros sin que alguna mente enferma nos cuelgue el sambenito. Y no es relativismo, que Amor y Perdón no pueden tener forma cambiante alguna.

Una vez más, perdone Su Santidad mi osadía y comprenda la ignorancia de este pobre pecador si es que he dicho algo inconveniente. Implora Su Bendición,


Gonzalo Rodríguez-Jurado Saro

jueves, 27 de junio de 2013

Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama

Existe en esta época de velocidad, de rapidez irreflexiva, la mala costumbre de tomar una afirmación y, sin comprobar su veracidad ni su oportunidad, hacer de ella una bandera de lucha contra algo o contra alguien. Sobre este tipo de ideas (u ocurrencias) se montan campañas más o menos interesadas que movilizan a centenares, a miles o a centenares de miles de personas. Aunque luego se demuestre que eran una falacia. Un ejemplo de lo que digo es aquélla afirmación de que “tendrán que pasar cientos de años hasta que la costa gallega quede como estaba antes del naufragio del Prestige”; otros ejemplos serían que la energía nuclear es como el juego de la ruleta rusa; o que “esta es la generación mejor preparada de la Historia”. Se le ocurre a alguien una frase "genial" y todo el mundo la repite sin más, hasta convertirla en una verdad oficial.

En la actualidad La Granja y Valsaín están en pie de guerra -no sin motivo- contra la declaración por parte del Gobierno del decimoquinto parque nacional, que si nadie lo remedia será el de la Sierra del Guadarrama. El motivo, la prohibición que parece que tal declaración va a acarrear sobre la pesca, la caza y la recolección de setas que desde tiempo inmemorial tienen lugar en estos montes. Y como no quiero tomar una afirmación genérica sin comprobarla, me voy a San Google y le imploro que me ilumine, obteniendo, entre otras, las siguientes afirmaciones:

Madrid, 13 jun (EFE).- El secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos, ha aseverado hoy que la caza y los Parques Nacionales son conceptos "incompatibles" y ha descartado que esta actividad se pueda realizar en dichos espacios por no ser territorios para esta práctica.

Es un tema "resuelto y cerrado" que no afectará en absoluto al Proyecto de Ley que hoy culmina en el Congreso de los Diputados y que convertirá las Cumbres del Guadarrama en el decimoquinto Parque Nacional de España, ha explicado Ramos antes de presidir la reunión del Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA).

A su juicio, hoy es un día "histórico", importante para la red de Parques Nacionales, ya que alrededor de un siglo después de que se solicitara la declaración de Parque de Guadarrama se ha cumplido con un "deber" para los madrileños y los castellanoleoneses.

Pues bien, en primer lugar, en mi modesta opinión hace un siglo los “madrileños” y los “casatellanoleoneses” éramos todos castellanos, por lo que tal declaración no tiene nada de histórica. A ver si nos quitamos ya la manía de llamar “histórico” a todo aquello de lo que no sabemos qué decir.

En segundo lugar, si los animales,  los peces y  las  setas se han conservado durante cientos de años en el pinar sin necesidad de que nadie lo declarase parque nacional ¿qué le hace pensar al señor Ramos que prohibiendo la caza, la pesca y la recolección de setas va a proteger mejor el pinar? ¿Ignora el señor Ramos que se cazan rebecos en los Picos de Europa o muflones en Cazorla? ¿o que las famosas “pateras” eran las barcas sin quilla que se usaban, precisamente para cazar patos en Doñana o en la Albufera de Valencia?

No hay nada más peligroso que un ignorante. Que no digo que este señor, al que no conozco, lo sea.  Lo que sí digo es que muchas veces los políticos aplican normativas genéricas a casos particulares con el fin de no tener que pensar mucho. Pero vamos, que llevar un siglo pensando para esto…En mi opinión, que puedo y suelo estar equivocado, hay zonas que merecen una especial protección para evitar su degradación. Pero esto no tiene porqué significar que aplicando una única, radical e incontestable normativa a todas estas zonas, las vayamos a defender mejor. Incluso a defenderlas de sí mismas y de su habitantes, como en el caso que nos ocupa.

Por último, una recomendación culinaria: el mejor venado, el mejor corzo y el mejor jabalí que he probado, los he probado en los diferentes restaurantes de El Pardo, en Madrid.


Gonzalo Rodríguez-Jurado Saro

miércoles, 29 de mayo de 2013

Reserva de la Biosfera

Ahora sí que la hemos hecho buena. Resulta que la UNESCO ha declarado La Granja-Valsaín-El Espinar como Reserva de la Biosfera. Entre otras cosas, alegan que sus 35.414 hectáreas “revisten considerable valor a la vez ecológico, económico, estético y social”. Pues muy bien, señores ¿y ahora qué? En primer lugar, tendremos que dar las gracias a las cabezas pensantes de la UNESCO por decirnos lo que nadie sabía. Lo que, de hecho, no se le había ocurrido a nadie y es que el pinar de Valsaín “reviste un considerable valor”… Y ya puestos a poner en valor, como dicen los cursis, el pinar de Valsaín ¿qué quiere decir que reviste un considerable valor? ¿Que tiene mucho valor, muchísimo valor o un valor incalculable? Pues para mí, con permiso de la UNESCO, el pinar de Valsaín no reviste un considerable valor sino que tiene un valor incalculable. Y lo tiene precisamente porque muchos, durante muchísimos años y sin necesidad de que nadie viniera a decírselo, han sabido apreciarlo. Porque el pueblo de Valsaín ha vivido desde hace siglos de sus montes, sin sucumbir a tentaciones industriales ni urbanísticas. Porque los gabarreros llevan cientos de años recorriendo el pinar con sus mulas cargadas de leña y todavía el pinar no se ha agotado. Y el pinar no se ha agotado no porque tenga un “considerable valor económico” sino porque decenas de familias han sabido mantenerlo para que el pinar les mantenga a ellas. Porque, mientras en el resto de España ardían las hectáreas de pinar por miles y por decenas de miles para que luego aparecieran urbanizaciones, Valsaín seguía viviendo al ritmo estacional del pinar, dejando a los árboles crecer y talándolos solo cuando eran reemplazados por otros.

Ya en un artículo que publiqué en este mismo blog, el veinticinco de septiembre de 2011, titulado Patrimonio de la Humanidad, planteaba la utilidad de la UNESCO otorgase tan rimbombante título a una ciudad. Pues lo mismo digo para la Reserva de la Biosfera. Aunque siempre es de agradecer, cómo no, que un organismo de ámbito mundial repare en las virtudes del pueblo de uno, no es menos cierto que esa es precisamente la función de ese organismo: buscar por todo el mundo sitios que se puedan poner de ejemplo. No obstante y como dije entonces, dudo que tan magno acontecimiento afecte en modo alguno, positivo ni negativo, a la vida de los habitantes y visitantes de La Granja, Valsaín y El Espinar. A Dios gracias, por otra parte.

Por último, siempre he querido saber qué hay que hacer para que te pongan un despacho en la UNESCO en París, en la plaza Fontenoy -antes era en el Hotel Majestic-, que te den un pasaporte diplomático y te paguen una fortuna por dedicarte a buscar por el mundo zonas que “revistan considerable valor a la vez ecológico, económico, estético y social” y declararlas reservas de la biosfera. Tanto que hace apenas unos días asistí, en la Escuela Diplomática, a la presentación de la oferta de puestos de trabajo para españoles, en los organismos internacionales de la ONU. La primera conclusión que saqué es que tengo que mejorar notablemente mi inglés; y la segunda, que a mí esto de los organismos transnacionales, el mundialismo y demás músicas celestiales… pues no sé qué decirle: aunque de Madrid, uno es paleto y por tanto desconfiado. Pero este es otro tema, ya lo hablaremos.


Gonzalo Rodríguez-Jurado Saro

lunes, 6 de mayo de 2013

De graffities y petroglifos


Dicen los que entienden de esto, que graffities ha habido toda la vida. Aunque  toda la vida se han llamado pintadas, añado yo. Y es cierto, que yo los he visto, entre otras,  en una exposición sobre Pompeya que hubo hace años en el Museo de la Ciudad, en Madrid. También en la actual del Canal de Isabel II, pero esta es mucho más técnica y orientada a los que hemos estudiado Arqueología. Y por tanto mucho más pesada, que no se crea nadie que la Arqueología es lo de Indiana Jones. El caso es que gracias a ellos se puede obtener información, tanto de usos y costumbres como de ortografía de épocas pasadas. Parece mentira, pero por las faltas de ortografía podemos saber, por ejemplo, como se pronuncia una palabra en otro idioma, como se pronunciaba antiguamente, etc.

Sin embargo no seré yo quien defienda la barbaridad de pintar las paredes, que aparte de un delito de lesa cultura, lo considero una guarrada sin paliativos y un atentado a la convivencia. Más aún, en el caso que nos ocupa se trataría sencillamente de la destrucción sistemática, no ya de nuestro patrimonio cultural sino además de una importantísima fuente de información científica. En concreto de los petroglifos de época paleolítica que todavía sobreviven en el cerro de San Isidro, en el municipio de Domingo García, entre Santa María la Real de Nieva y Bernardos. Para los que no anden muy al día en Arqueología, los petroglifos son grabados a buril sobre la roca. En el caso que nos ocupa, de figuras zoomorfas y algunas antropomorfas. Y para los que no anden muy al día en Geografía, Santa María la Real de Nieva, Domingo García y Bernardos son tres pueblos de la provincia de Segovia. Y bien bonitos, por cierto.

Pues bien, el hecho es que sobre los mencionados petroglifos de época paleolítica vinieron los pastores de la Edad Media a añadir los suyos con motivos que a ellos atañían: animales, personas, plantas, etc. lo que, posiblemente sin saberlo ellos y aún más, sin interesarles en absoluto, supuso la pérdida parcial del yacimiento. Hasta aquí lo que en arqueología se llaman estratos de un yacimiento. O no exactamente, que en nuestro caso el “yacimiento” es solo una pared -varias, en realidad-, por lo que no hay estratificación posible sino destrucción de lo que hay debajo. Pero ahí no queda la cosa, con el siglo XX y en lo que va de siglo XXI, cayó por el yacimiento del cerro San Isidro y por España en general, la peor plaga de las posibles para nuestro patrimonio Histórico: el Homo Turisticus, bien en su versión Homo Turisticus Cultus u Homo Turisticus Bestia. Estos últimos, demoledores. De ellos por ejemplo, han dejado su rastro en San Isidro para que quede eternamente unido al arte rupestre, especímenes como LUISA RUJAS, a quien Dios confunda, o como JOSEMARI, JMGS, FOX o TINAO…

Nada que añadir, excepto las fotos… ( "Pinchando" sobre ellas se amplían, creo)

El intrépido "arqueólogo" Gonzalo Burriana Jones

Distintas aportaciones de los vistantes

La firma de valor incalculable de Luisita Rujas

Petroglifos de Domingo García

Vista desde el Cerro de San isidro



Gonzalo Rodríguez-Jurado Saro

lunes, 15 de abril de 2013

Se va Ángel Corella


Con más pena que gloria pasó por su sede de La Granja, entre 2008 y 2011, la que pasa por ser una de las mejores compañías de danza del mundo. Y no exagero un ápice, que en este país de paletos, horteras y mediocres, impresiona mucho más saber que Goldie Hawn, Meryl Streep, Dustin Hoffman, Michele Obama, Aretha Franklin o Jack Nicholson se declaran rendidos admiradores de Ángel Corella, que saber que ha arrasado en Nueva York, Londres o San Petersburgo. Claro, que esto tampoco es de extrañar si tenemos en cuenta que hay quien pone cara a todos esos nombres, pero no sitúa en el mapa ninguna de esas tres ciudades. Y por supuesto, si nos ponen la sede en la rotonda de Quitapesares, deja de ser algo lejano e inalcanzable. Y deja de interesarnos, naturalmente.

Durante esos años, el Ballet de Ángel Corella emprendió sus giras alrededor del mundo con el nombre del Ballet de Castilla y León, lo que quiere decir que convirtió a Castilla y León en la única comunidad autónoma (¿para cuándo la revisión de esa extraña entidad que no es estado ni región?) con un ballet propio. O por lo menos con un ballet propio de talla internacional, que no es poco. Supongo que serían los primeros zarpazos de la crisis los que dieron al traste con el proyecto, aunque tengo entendido que las formas, cómo no, fueron de dudoso buen gusto. No sé si las mismas restricciones habrán tenido lugar para los virtuosos de la ocarina en la comunidad pichincha del Popocatepetl; o para los criadores de ladillas autóctonas en el delta del Okavango, que aquí subvencionamos cosas sorprendentes. E inaplazables, desde luego. ¿Cuándo entenderán algunos políticos que es mucho más rentable una buena política cultural que todas las subvenciones del mundo? ¿Para cuándo una ley de mecenazgo seria y la disolución del Ministerio, de todas las consejerías y de todas las concejalías de Cultura?

El caso es que no sé si con exceso de buena fe o de inocencia, Corella marchó a Barcelona con el fin de ofrecer sus servicios a la Generalidad de Cataluña. Nada menos. Al parecer, a día de hoy siguen dándole largas y no está nada claro que vaya a poder instalarse con su compañía en el Liceo ni en ninguna otra sede catalana. Eso es lo que tiene no solo fiarse, sino hacer depender tu trabajo, tu arte y tu vocación de los políticos. Y no seré yo quien critique a “los políticos” en general y como raza aparte del resto del mundo, que de todo hay en la política, como en cualquier otra actividad humana. Doy fe. Sin embargo, cuando oigo hablar de “esfuerzo que pone nuestra comunidad a nivel de…”; de “marco incomparable”; y sobre todo de “acercar la cultura al pueblo”, lo primero que hago es echarme a temblar y a continuación tentarme la cartera para ver si sigue en su sitio. ¿Qué narices acercar la cultura al pueblo? Es el pueblo el que ha de acercarse a la cultura, si lo estima oportuno. Y si no que consuma pan y circo y que no moleste. Pero desde luego, dar categoría de cultura a toda payasada pseudo lúdica -todo tiene que ser lúdico- que se le ocurra al cuñado tarambana de cualquier concejal, consejero o ministro, es perder el tiempo, el dinero… y la vergüenza.

Al final Corella tendrá que irse, si no se ha ido ya, que no lo sé. Como se fueron Picasso, Machado o Goya y por motivos tan diversos, que al final son siempre el mismo: aquí nos conformamos diciendo que “nadie es profeta en su tierra”… y después pedimos otra de jamón. Pero es que no es verdad: nadie es profeta en su tierra si su tierra es España, la Patria de Caín y la nación más antigua y con más guerras civiles en su Historia. Yo conozco países dónde están orgullosos de sus pintores, sus escultores, sus arquitectos, sus músicos, sus bailarines, sus filósofos y sus políticos… y lo que me dan es envidia.

Mucha suerte, maestro. Y recuerde siempre que aqui sí había quien apreciaba lo que tenía.

Gonzalo Rodríguez-Jurado Saro

miércoles, 3 de abril de 2013

Torrenteras


A los que no hayan estado esta Semana Santa en La Granja es difícil explicarles lo que ha llovido, aunque sé que no ha sido el único sitio de España. Es más, la Agencia Estatal de Meteorología ya ha clasificado este mes de Marzo como el más lluvioso de cuantos se tiene constancia. Y de esto hará unos cincuenta años más o menos, no más. Lo digo por los incautos que creen a los periodistas exagerados y a los ecologistas psicóticos cuando dan datos de los últimos doscientos, trescientos o quinientos años. Todos esos son inventados, no le quepa a usted ninguna duda.
El hecho es que, los que tuvimos la suerte de poder estar toda la semana en La Granja, tuvimos a su vez la desgracia de pasarla prácticamente encerrados. No exagero nada si digo que nunca en mi vida había visto llover tanto y tan seguido. Y me he pasado unos cuantos años veraneando en Zarauz y en San Sebastián. Lo sé, entre otras cosas, porque me tocó poner un cubo en el salón de mi casa. Esa es la parte mala.
Pero como uno es un optimista enfermizo, decidí tomar mi cámara y echarme a los caminos -una vez más- para ver cómo bajaban los ríos. Pero esta vez, en lugar de fotos me la jugué volviendo a hacer vídeo ¿Y por qué? Se preguntará usted, teniendo en cuenta la calidad del primer y último vídeo que he hecho en mi vida. Pues, paradójicamente porque lo he hecho con mi cámara fotográfica, que también tiene esta función y es infinitamente mejor que la handy que usé la última vez y que me debieron traer los Reyes Magos en el ochenta y tres. No lo sé, nunca la había usado antes. Total, que el experimento no ha sido tan trágico como el anterior y, aunque sólo sea por ver los ríos, arroyos y regatos de la Granja como nunca se han visto antes, merece la pena echar un vistazo a este vídeo. No sin antes aclarar un par de cosas: la primera, advertir que no he puesto fondo musical alguno. Para mí no hay mejor música que la del agua; y la segunda, que quiero dedicar este vídeo a Iván Borrero y a Javier Aguirre, con quienes tantas veces he subido río arriba camino de Valsaín y hasta del puente de La Cantina. Y a Mar Velarde, por su fe en mis dotes artísticas.
Ahí va, pues y espero que disfruten tanto como yo he disfrutado haciéndolo


 

Gonzalo Rodríguez-Jurado Saro